Mesopotamia y el concepto del Jardín del Edén

¿Cómo ha evolucionado el concepto del 'Jardín del Edén' a través del tiempo?

Del mismo modo que sucede con la historia bíblica del Diluvio universal, y la historia de Gilgamesh de la Mitología sumeria, se pueden encontrar puntos u origen en común, o influencia de mitos anteriores en la historia bíblica de la creación del Hombre.
Así, en el Enûma Elish (poema babilónico que narra el origen del mundo), se menciona que el mundo fue creado en 7 días, y que comenzó con un jardín; siendo el mundo creado por Tiamat (una diosa babilónica con forma de serpiente gigante).
En el mitología sumeria, más específicamente en el Mito de Enki y Ninhursag, el dios sumerio Enki cedió una costilla para crear a la diosa Ninti. Igualmente en la mitología sumeria, en unas tablilla cuneiforme encontrada en Nippur se habla de una tierra pura y brillante que no conocía la enfermedad ni la muerte. En este pacífico reino el rey de las aguas, Enki, hacía que el agua dulce permitiera crecer un frondoso jardín. Aquí fue donde se menciona que el dios Enki creó a los seres humanos y en un lugar donde el hombre podía vivir sin miedo a los animales, un lugar sin terror; pero posteriormente Enki descubrió que los humanos tenían un comportamiento inadecuado, y por ello los expulsó de este paraíso. Así en el poema de Gilgamesh la diosa Aruru (Ninhursag) asistió a Enki en la creación de la especie humana: este le ordenó a su madre Nammu, que formara al hombre de “la arcilla que está encima del abismo”. (Igualmente en la mitología egipcia, el dios Khnum da forma al cuerpo de los seres humanos a partir de barro en una torneta de alfarero).
En la historia de Gilgamesh, posteriormente además se describe cómo Gilgamesh busca el secreto de la vida eterna, encontrando el fruto del árbol de la vida, el cual le es arrebatado por la serpiente. Igualmente relacionado con el mito de la serpiente bíblica y los Árboles del conocimiento del bien y el mal, y el de la vida, encontramos igualmente el mito sumerio de la deidad Ningizzida, a quien se le conocía como el o la "Señor/a del árbol de la vida", y queera descrita a veces como una serpiente con cabeza humana.

La salvación para la tradición judeo-cristiana implica el retorno a la condición prístina que alguna vez caracterizó la vida humana y sus relaciones con Dios, la tierra y los animales. Este regresar al Jardín del Edén, como dinámica de salvación, se realiza al final de los tiempos, cuando el desenlace de la historia coincide con el comienzo. Donde surgen las distintas perspectivas es al momento de la realización de este acontecimiento. 

La figura mediadora del segundo Adán no tiene en el pensamiento judío tradicional una aceptación general a excepción de la literatura enóquica. El regreso al Jardín del Edén se completará al final de los tiempos ya sea a través de la figura del Mesías o a través de la intervención directa de Dios. En el entretanto la comunidad judía se encuentra de camino al Edén y la Torá cumple la función mediadora entre el paraíso y el hombre. 

En el pensamiento cristiano Jesús cumple claramente la función del segundo Adán inaugurando la nueva creación, la que, sin embargo, solo se completará con su segunda venida. Ya sea que este acontecimiento adquiera características cósmicas o no, Jesús se entiende el epicentro de la nueva creación siempre superior a la primera.

Referencias:
https://es.wikipedia.org/wiki/Ed%C3%A9n
https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0049-34492015000200007

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